La gran prensa del mundo libre @eliadesacosta1

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La prensa, en cualquier época y país, pocas veces ha sido, como se sueña y proclama, la etérea encarnación de la objetividad y el desinteresado servicio público.

En la superficie, o más profundamente oculto en sus verdaderas intenciones, los medios siempre han respondido, y responden, a intereses económicos y políticos muy concretos, lo cual no significa que no existan honrosas y contadas excepciones de periodismo verdaderamente objetivo y principista.

El caso de la dictadura trujillista y sus relaciones con la prensa internacional puede servirnos de ejemplo irrefutable de lo afirmado.

La dictadura dominicana, que contaba con servidores diplomáticos calificados y fieles al dictador, fue una infinita orgía de sobornos y pagos encubiertos a medios de prensa y periodistas de América Latina, el Caribe y los Estados Unidos.

Campañas de prensa con loas al Jefe; difusión de los logros económicos, el orden y la paz que reinaban en la nación; exaltación de la Era; furibundas campañas de descrédito contra los exiliados antitrujillistas o los gobiernos poco amistosos con el dictador; bazofia anticomunista rentada a plumas venales, todo eso y más hizo correr ríos de dinero desde las arcas de Trujillo hasta las redacciones de los medios más insospechados, corrompiendo la noble labor informativa, creando un verdadero ejército de alquiler capaz de cualquier infamia con tal de recibir una tajada jugosa.

En el caso de Cuba, sirva de prueba de lo afirmado la publicación del siguiente memorándum confidencial, fechado en La Habana, el 1 de junio de 1945, remitido al Secretario de Estado de la Presidencia trujillista por su embajador en la isla, el Dr. Virgilio Díaz Ordoñez. Pocas veces, como en este documento puede apreciarse en toda su magnitud la venalidad pedigüeña y el clima deletéreo que provocaba Trujillo en todos los asuntos que tocaba.

Absolutamente convencido de que lo humano, lo político, lo diplomático o problemas de cualquier índole podían resolverse abriendo la billetera, y de que todos los seres humanos tenían un precio, el tirano chapoteaba jubilosamente en las aguas albañales de la cooptación y el soborno a la prensa, acompañado en esa danza macabra por periodistas y medios que se reputaban honorables.

En este caso concreto, los cuatro asuntos que Díaz Ordoñez  tramitase ante su gobierno involucraban a los órganos de prensa  Diario de la Marina, considerado el decano de la prensa en Cuba, fundado en 1844, al diario Información y al periódico  Avance. En los tres casos, se abordaban temas relacionados con los pagos secretos que el dictador efectuaba por sus servicios.

Es de especial interés ver la puja del director de Información, Santiago Claret, por llevarse un contrato de $4,000 pesos por la publicación de una novela dominicana contra Haití, de distribución gratuita, sugerida por el canciller Peña Batlle, y los celos manifiestos de Esther Méndez, viuda de Zayas, directora y propietaria de Avance, por lo que considera favoritismo de Trujillo hacia otros medios y no el suyo.

El caso del Diario de La Marina merece un análisis aparte. Vocero sempiterno de las causas más reaccionarias y conservadoras en Cuba, enemigo furibundo de la independencia, en sus páginas se llamó a celebrar, con júbilo, las muertes en combate de José Martí y Antonio Maceo. Ya en la República, no dudó en aliarse y servir a las intervenciones militares norteamericanas y a las dictaduras de Machado y Batista. Este es el mismo periódico que, mientras se presentaba como imparcial e intachable, regateaba en el fango los pagos de Trujillo y ofrecía, incluso, sumar a este bochorno a su asociado Alerta.

Entre los periodistas cubanos alquilados por Trujillo, que fueron muchos, como también los alquilaron Machado y Batista, figuraban este mismo Sánchez Arcilla, redomado felón denunciado por un tumbe al Dr. Modesto Mañas, también el ínclito poeta Gastón Baquero y Alberto Lamar Schweyer, periodista filofascista que fungió como secretario del tirano Gerardo Machado, entre otros.

Es por estos antecedentes, y siguiendo las iluminaciones de la historia, que debemos seguir la ruta del dinero, cuando un medio se llena la boca, como hace CNN, pretendiendo objetividad, imparcialidad y ser depositario de un pundonor dudoso, que no se justifica con su línea editorial sesgada y manipuladora.

Cuentos  de camino.

Eliades Acosta

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